Información y espacio, un binomio que funciona
La fiebre “wiki” se extiende a todos los ámbitos, y uno de los últimos es la cartografía. Puede que para los voyeurs y cotillas fuera suficiente con el Google Earth, pero para los cartógrafos amateurs podría decirse que “ese” mundo no es suficiente.
La cartografía tradicional, aquella que se encarga de registrar los accidentes geográficos en una imagen reconocible, ha perdido peso en los últimos años. Se trata de una actividad larga, difícil y bastante cara, ya que tan sólo una fotografía del terreno tomada por satélite cuesta 20 dólares por cada kilómetro cuadrado. Y añádase la gasolina, comida y sueldos de todas las personas implicadas en el proceso, además del coste de los equipos utilizados…