Platónica Banda Ancha
Los últimos resultados publicados por las Asociaciones de Usuarios no dejan demasiado bien parados a las empresas de telecomunicaciones. Y decirlo así no es más que un eufemismo. El sector de las telecomunicaciones ha sido el que durante el último trimestre ha cosechado más demandas por parte de los usuarios.
¿Quién no ha experimentado cierto abrumo ante la avalancha de ofertas de unas y otras operadoras? Ante las llamadas día sí día también para que nos cambiemos para ahorrar unos eurillos…
Desde luego el precio es el factor más inmediato a la hora de decantarse por una compañía, pero no si es a costa de recibir una ínfima calidad de servicio. Tras el fin del monopolio de Telefónica hace unos años, unos cuantos temerarios fueron seducidos por la oferta de la competencia, pero el resultado, según iban apareciendo quejas y fallos en el servicio, no fue demasiado satisfactorio. No en todos los casos, pero sí que fueron mucho los afectados, en mayor o menor medida, por servicios poco eficientes.
En algunos casos, las facturas empezaban a llegar antes de que funcionara la línea (si llegaba a funcionar); poner una reclamación y obtener resultados a corto plazo, una idea de locos, y darse de baja, toda una fantasía. Afortudamente ha entrado en vigor una ley este año que intenta regular todo este tipo de irregularidades. En algunos casos lo ha conseguido, pero durante los seis meses posteriores a su aplicación parece que se siguen experimentando los mismos problemas.
En Londres, un estudio llevado a cabo por Which? Acaba de revelar que las redes de banda ancha rara vez alcanzan las velocidades por las que se anuncian. Por una vez, Inglaterra nos va a la cola, porque eso los españoles ya lo habíamos descubierto a principios de año.