Videojuegos para todos los públicos
¿Quién dijo qué los videojuegos eran sólo para frikis? Las nuevas tendencias confirman lo contrario. Es difícil rastrear en el tiempo el momento exacto en que el adjetivo “freak” pasó de ser una etiqueta para bichos raros a un adjetivo generacional cuasi piropo con el que muchos desean ser nombrados.
En un principio los juegos no eran considerados demasiado educativos: el hecho de matar más o menos bichitos no constituía ningún consuelo para padres preocupados, que veían como sus hijos “perdían” el tiempo eligiendo precisamente esa actividad de entre la variedad de otras mucho más educativas.
Pero, al tiempo que los videojuegos han evolucionado lo han hecho también los prejuicios asociados a ellos. Ya no son exclusivamente una forma de entretenimiento, también una manera de aprender jugando. El Brain Training de Nintendo, es el mejor ejemplo de un videojuego que ha arrasado rompiendo con muchas de las barreras establecidas. Pero hay más ejemplos como el Buzz! que pone a prueba el conocimiento de los participantes o el Wii Sports, una manera de practicar deporte sin salir del salón.
Los resultados económicos no dejan lugar a dudas:los juegos familiares fueron los que más facturaron en el 2006 en España. Ya veremos como cierra el 2007. Y ¿Qué hay del Second Life? ¿Quién hubiera dicho que contaría con tanta participación de empresas y entidades educativas? O el Sims H&M, que permite a los usuarios hacerse con la colección de la cadena para probársela antes de comprarla… Las empresas han encontrado en los videojuegos un nuevo aliado.
Y en alguna parte de esta evolución, el resto de los videojuegos, aquellos “comecocos” pensados exclusivamente para el ocio que tanto preocupaban a los padres de antes se han ganado el respeto de muchos que ahora les atribuyen cualidades impensables hace un decenio: mejorar la visión espacial, desarrollar la capacidad motriz o potenciar la creatividad entre otros.
Leer, ir al teatro o estudiar siempre estarán en ese código social no escrito por encima de los videojuegos, pero al menos ésta actividad al fin ha dejado de considerarse como una pérdida de tiempo.